Vitalidad en la tercera edad
Ginkgo biloba comp. hevert
Cuando los depósitos de grasa y calcio hacen que los vasos sanguíneos se estrechen cada vez más, se padece arteriosclerosis. La sangre ya no puede fluir libremente, por lo que los órganos y tejidos no reciben suficiente sangre, oxígeno ni nutrientes. Dependiendo de la localización de los vasos afectados, aumenta el riesgo de infarto de miocardio, ictus o trastornos del riego sanguíneo, por ejemplo, en las piernas. Los cambios en los vasos sanguíneos no solo se producen en la vejez, sino como un proceso gradual que comienza ya a mediana edad. Además, se ven favorecidos por factores de riesgo como la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad, la falta de ejercicio, los niveles elevados de grasa en sangre y el tabaquismo. En casos extremos, la arteriosclerosis hace que las calcificaciones vasculares estrechen las arterias hasta el punto de obstruirlas completamente. Por lo tanto, conviene adoptar medidas o cambios en la vida cotidiana a tiempo para prevenir estos cuadros clínicos.
En homeopatía, se sabe que el ginkgo biloba —de forma similar a sus efectos como extracto vegetal— también tiene un efecto favorable sobre la calcificación vascular (arteriosclerosis).
Los factores de riesgo para el desarrollo de la calcificación vascular son:
- demasiado estrés
- colesterolemia elevada
- aumento del nivel de homocisteína
- hipertensión arterial
- diabetes
- falta de ejercicio
- sobrepeso
- tabaquismo
En los casos más graves, pueden producirse dolores de cabeza, mareos, zumbidos en los oídos, alteraciones temporales de la visión y problemas de memoria debido a un flujo sanguíneo deficiente al cerebro.